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Una declaración de hipócritas y caraduras.
  Parana,28/01/16
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Tarde se acordaron de que hay que defender un montón de derechos afectados por las políticas del nuevo gobierno (la derecha desembozada), cuando estuvieron avalando durante más de doce años que se llevara adelante una gestión que tenía como principal característica consolidar el modelo gestado en los últimos años de la década menemista, que responde absolutamente a la estrategia de las grandes corporaciones y del capital financiero internacional.

Es increíble que hagan referencia a que su tarea cotidiana “se construye sobre las bases del pensamiento crítico, por lo cual no podemos mirar para el costado frente a medidas que apuntan a generar una restauración conservadora en nuestro país”.

¿Qué tipo de críticas hicieron al avance gigantesco del modelo de los agronegocios con la expansión de la monoproducción de transgénicos y el uso masivo de agrotóxicos? Al contrario, cuando algunos científicos osaron desafiar los intereses dominantes en defensa de la salud de la población afectada (como sucedió con Andrés Carrasco), miraron para otro lado, callaron de manera cómplice, y avalaron a las empresas extranjeras biocidas y genocidas (para las cuales muchos investigaban).

¿De qué restauración conservadora hablan? ¿Acaso no saben que gran parte de la legislación que permite el saqueo, la depredación, la pérdida de nuestra soberanía, la violación de muchos derechos humanos, la sostuvo a rajatabla el gobierno kirchnerista (como es el tema de las inversiones extranjeras, la ley de hidrocarburos, la legislación tributaria, los tratados bilaterales de protección de las inversiones, la promoción y entrega a las megamineras, etc, etc, que vienen vigentes desde la última dictadura y desde el menemismo, aunque el kirchnerismo tuvo mayoría aplastante en el congreso para derogarlas y no lo hizo)?

Más adelante agregan comentarios críticos a las medidas económicas del macrismo, como si las políticas de ajuste se iniciaran recién: dicen, entre otras cosas, que “se han tomado medidas como la devaluación de nuestra moneda”, que “sentimos en forma directa el descenso del poder adquisitivo de nuestros salarios”. ¿Se olvidaron tan pronto de la devaluación de Kicilof en el 2014, y de la suba de precios que generó en perjuicio de los salarios de trabajadores y haberes de jubilados?

Hablan preocupados de que “quienes se anunciaban como los defensores de la democracia y el pluralismo den vía libre a la brutal represión policial ejemplificada por los hechos de Ezeiza (22/12/15) y La Plata (8/1/16). ¿Tan desmemoriados están, que se olvidan de innumerables acciones de presión que sufrieron durante los años kirchneristas los que osaban oponerse a la marcha depredadora y antipopular de las medidas que los afectaban, y que en muchos casos (y afortunadamente) tuvieron amplia repercusión pública, como fue el accionar brutal contra trabajadores en la Panamericana, contra los que se oponían al convenio secreto de YPF con Chevron y la ley provincial que avaló esa vergüenza en Neuquén? ¿Acaso se olvidan de la sanción por parte del gobierno K (que reivindican) de la ley antiterrorista que aplica sanciones penales a luchadores que defiendan derechos humanos, laborales, ambiente y vida?

En uno de los tantos colmos de la hipocresía afirman: “Lamentamos el levantamiento de programas televisivos y radiales, tanto de medios públicos como privados, que expresaban una clara voz opositora al actual gobierno.” ¿Cómo fue que no lamentaron de la misma manera la violación sistemática de los derechos de la comunicación en perjuicio de los medios alternativos, comunitarios y populares por parte del kirchnerismo, que obviamente también afectó los derechos legítimos de toda la población de ser informada de manera independiente?

Continuando con esta guía de caradurismo, entran “en el terreno específico de la ciencia y la tecnología” y sostienen: “vemos con suma preocupación los despidos, no sólo de puestos administrativos sino también técnicos, de trabajadores de la empresa nacional ARSAT, emblema de un desarrollo científico-tecnológico independiente”. ¿Cuándo se preocuparon realmente del desarrollo independiente de nuestra ciencia y tecnología, para ponerla al servicio de los intereses nacionales y populares, siendo que durante toda la gestión K se priorizó el apoyo y trabajo incondicional a favor de las corporaciones y las grandes empresas privadas?

Como si el gobierno kirchnerista no hubiera existido, o sus políticas fueran desconocidas para nosotros, agregan que “también vemos con preocupación que tanto la devaluación como las promesas de liberar las importaciones generen condiciones para acentuar la dependencia y obstruir los procesos de generación local de tecnología que promueve educación, creación de puestos de trabajos de calidad e inclusión social, con el peligro de que las corporaciones transnacionales decidan qué se produce en el país y qué se importa.” ¿Dónde vivieron entre los años 2003 y 2015?

Además de las devaluaciones kirchneristas, deberían saber que ya el gobierno saliente había aceptado una decisión de la OMC y dispuesto el fin de las declaraciones juradas anticipadas de importaciones desde el 1º de enero de 2016 (mecanismo que usaron para frenar relativamente el aluvión importador que ellos mismos generaron en un momento con un tipo de cambio atrasado).

Pero también deberían saber que la política comercial con el gobierno chino había avanzado peligrosa y vergonzosamente en aceptar comprar baratijas industriales que estábamos produciendo (reemplazando trabajo nacional por trabajo semiesclavo chino) a cambio de que nos compren soja sin procesar, o hacer oscuros negocios de importar trenes de China y hasta los durmientes, en perjuicio de nuestra producción nacional.

Cierran su texto los intelectuales “nac&pop” criticando la demonización que se hace del kirchnerismo y el rumbo que ha tomado el cambio desde el nuevo gobierno, al que consideran regresivo. Parece que para ellos entregar el país a las corporaciones y al capital financiero, como lo hicieron los gobiernos kirchneristas no era regresivo, porque lo hacía el gobierno K, que se autodefinía como “progresista”.

Lamentablemente, la mirada tuerta de estos colaboradores de la entrega neocolonial alcanza para criticar legítimamente la orientación de las políticas macristas (aunque no es una crítica profunda al proyecto dominante, sino parcial y sesgada por sus propios intereses), pero no llega tan lejos como para mirar y reconocer las atrociadades del gobierno anterior. Y su hipocresía y caradurismo llega al punto de pedir adhesiones a semejante comportamiento cómplice, con la cuestionable idea de limpiar sus responsabilidades de apoyo a políticas antinacionales y antipopulares.

¿Es que acaso quedan dudas de que el macrismo es la continuidad esencial del kirchnerismo, en una nueva etapa histórica del proyecto dominante?

Más abajo el link a un excelente reportaje realizado por el periodista Darío Aranda a la investigadora de la UBA y del Conicet, Mirta Varela, que reafirma la crítica a la política de ciencia y técnica del gobierno anterior (y continuada por el actual).

Cordiales saludos.
Luis Lafferriere 28-1-2016
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